Los manuscritos más caros de la historia

Si pensaba que solo los libros alcanzaban un gran valor en las subastas estaba equivocado. A continuación le contamos cuales han sido los manuscritos más caros de la historia.

 

AVES DE AMÉRICA

 

¿Cuánto estaría usted dispuesto a pagar por su libro favorito? Me refiero a cualquier ejemplar, sino a uno perteneciente a una edición especial (tal vez la primera), uno que fuera difícil encontrar quizá uno escrito del puño y letra de su autor.

 

No sé cuál será su oferta, pero le digo desde ya que es insuficiente, por lo menos si ese texto tan deseado se encuentra en esta lista de los más caros de la Historia, encabezado por una obra única, de 1827 realizada por el naturalista y ornitólogo franco estadounidense John James Audubon (1785-1851), Aves de América.

 

¿Su valor? Casi nueve millones de euros. No, no es un error; desde luego, no piense que está hecho de oro. Se trata de un libro, uno de los 100 únicos ejemplares que existen en el mundo, que recoge las 435 aves autóctonas del continente americano que Audubon pintó, a tamaño natural, a principios del siglo XIX.

 

La astronómica suma de millones fue pagada por el marchante inglés Michael Tollemache durante una subasta en la casa Sotheby’s de Londres, en diciembre de 2010. Y es que se trata de una obra fundamental que ha inspirado a generaciones enteras de ornitólogos e, incluso, al propio Charles Darwin (1809-1882), quien menciona Aves de América hasta en tres ocasiones en El origen de las especies.

 

EL FIRST FOLIO DE SHAKESPEARE Y LA BIBLIA DE GUTENBERG

 

Quines adquieren tal tipo de caprichos no consiguen «un libro» Q111 da una obra de arte, un testimonio único de la historia sino to sin más, de literatura que, en realidad, posee un valor incalculable (aunque sí tenga un precio fijado). ¿Se imagina lo que sería tener entre sus manos las obras de Shakespeare? No, no como las que ya tiene, sino fechadas en 1623; las primeras aparecidas siete años después de tinas del escritor. Se cree que se editaron en Londres 1.000 ejemplares del First Folio, nombre con el que se conoce esta obra que engloba 36 textos del autor, de los cuales solo se conservan 228.

 

Bien, pues uno de ellos fue adquirido en 2003 en la casa de subastas sotheby’s por casi cuatro millones de euros, precio similar al que alcan-ó la llamada Biblia de Gutenberg en 1987. No se trata de una Biblia común, sino de uno de los primeros textos impresos por las propias manos  de Johannes Gutenberg, el inventor de la imprenta, en el siglo XV, y el que marca el comienzo de la llamada Edad de la Imprenta.

 

Su valor no solo reside en su edad (más de 500 años), ni en el hecho de haber sido impreso por el padre de la imprenta; también, en que solo existen en el mundo 180 copias que son, además, únicas y diferentes —cada una de ellas tiene cierta parte de trabajo hecho a mano—-. Cada uno de los ejemplares, con más de 1.200 páginas, tardaba años en terminarse, y algunos de ellos se han convertido en auténticos tesoros, como el que se conserva en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Y es que se trata de un volumen tan único y especial que podría pensarse que solo con tocarlo, uno podría viajar en el pasado y trasladarse al taller del maestro alemán, en el siglo xv.

 

DE SU PUÑO Y LETRA

 

¿Y se imagina lo que puede llegar a sentir si tuviera el privilegio de tener entre sus manos algunas partituras originales de las piezas de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), escritas de su puño y letra? Pues en 1990 un potentado caballero logró hacerse con ellas por algo menos de tres millones de euros. Algunos años después, la casa Sotheby’s de Londres —una vez más—— subastó otra partitura manuscrita del compositor austriaco, una de las dos hojas que se conservan de Sinfonía concertante de 1880, por la que se llegó a pagar cerca de 160.000 euros.

 

Imagínese la sorpresa que se llevaron en 2008 los empleados de una biblioteca de Nantes, en Francia, cuando, realizando una revisión de sus archivos, descubrieron que entre ellos se encontraba una partitura original de Mozart, escrita por él mismo alrededor de 1787. Evidentemente, en ese momento los bibliotecarios no pudieron identificar la autoría de la sinfonía, tarea que correspondió, días después, a Ulrich Leisinger, jefe de investigaciones de la Fundación Internacional Mozarteum de Salzburgo (Austria).

 

Si usted quiere conocer cómo era la letra con la que escribían Mozart o Lewis Carroll o, incluso, Leonardo da Vinci, la Biblioteca Británica ha digitalizado algunos de los ejemplares originales que posee de estos autores, así como de otros esenciales para la humanidad. Solo tiene que acceder al enlace de su web. Así, aunque no pueda adquirirlos, podrá llegar a sentirse algo más cerca de esas obras que marcaron momentos clave de la Historia.

 

 

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